martes, 27 de diciembre de 2016

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miércoles, 28 de septiembre de 2016

lunes, 26 de septiembre de 2016

domingo, 18 de septiembre de 2016

Lágrimas, Alejandro Campoy - Relato corto

Este es un relato que tiene muchos años. Lo escribí bastante joven, no me acuerdo cuándo, pero unos 15-16... no sé exactamente ahora mismo. Ya lo publiqué en su día en mi blog literario pero quería rescatarlo y compartirlo con todos vosotros. No está casi nada modificado, por lo que conserva la esencia y cómo escribía hace bastantes años.



Lágrimas




Los ecos de guerra desgarraban cualquier paisaje feliz. 

El ruido y la incertidumbre se pausaron durante un segundo pero después volvió como siempre. 

La guerra suponía una clara escena de miedo, pánico y tristeza impregnada de maldad. 

Llantos, gritos, dolor y múltiples de sentimientos abocados en aquella batalla histórica.

En un abismo oscuro y poderoso cuyos sentimientos felices se destrozaron como una joya de hielo sobre un fuego negro y ardiente. 

Edificios emblemáticos destrozados, personas muertas, casas destruidas… aquellas escenas se habían dibujado para siempre en aquel fatídico periodo de tiempo.

Marta abrazaba con fuerza a su hija. Junto a la puerta. Oyendo los disparos y las bombas. Intentando alejarse de la horrible realidad donde su marido, Pablo, era partícipe y soldado en aquella batalla fallida.

— ¿Dónde está papá?—Lucía, dedicó y proyectó su dulce voz de ocho años hacía su madre profanada por lloros impecables.

—Volverá pronto…—la respuesta de Marta fue con una tenue voz. Se disipó con los ecos infructuosos de aquel ahogamiento de muertes.

  La madre, Marta, abrazó con mucha más fuerza cuando los ecos de las explosiones parecían acercarse. 

Lucía comenzó a temblar y a soltar pequeñas lagrimillas vivas.

Las dos, sentadas en una antigua silla de caoba carcomida que estaba apoyada en la puerta de madera de la casa donde se habían criado.

El interior de la casa era simple. Aunque Marta siempre era muy cuidadosa con todo.

Siempre estaba limpia, ordenada y la dejaba con un dulce aroma de hogar impecable.

Era un hogar pequeño. Solo tenía una habitación y una pequeña cocina. 

Dormían todos juntos en un lugar bastante incomodo pero es lo que tenían que sufrir por la pobreza que vivían en aquella crisis y guerra que sucedía en España en aquel periodo temporal.

Y sucedió algo que no les gustó. Una explosión resonó cerca de su puerta y aquello hizo que se abriese del impacto.

— ¡Ah!—Marta gritó mientras portaba a su hija en brazos y se la llevaba lejos de la puerta.

Pero no había nada. Solo humo y el ruido se alejó rápidamente.

Marta soltó a la niña al suelo. Estaba asustada y tambaleante pero se sostenía en pie.

Pero no creyó lo que vio y se quedó boquiabierta sin una reacción mejor.

Lucía, llorando, huyó del lugar y se perdió entre el humo de la salida.

— ¡Papá!—gritaba continuamente mientras la visión del campo era imposible en aquel momento.

— ¡Lucía!—gritó la madre cuando despertó de su shock momentáneo y torció a correr como un lince.

La niña se hallaba ante el caos absoluto.



Estaba solitaria en un lugar arrasado, repleto de edificios en llamas y de ecos de griterío y de explosiones.

— ¡Papá!—la niña de ocho años atravesó por en medio de dos tanques sin percibir el nivel de peligro que tenía la zona.

— ¡Lucía!—gritaba Marta que conseguía visualizarla aunque aún lejos.

La mujer atravesó también por en medio de dos tanques parados y sinceramente, a ella, no le importaba su vida. Solo buscaba la de su hija.

La niña pareció encontrar su objetivo. Su cara se convirtió en una cascada invisible.

Un hombre vestido de soldado estaba caído en el suelo arenoso y anticuado de una calle perdida de aquel país relleno de guerra innecesaria. 

Alguien lloraba ante el cuerpo de Pablo.

— ¡Papá!—gritó finalmente y la niña llegó al cuerpo agachándose y haciéndose pequeñas rozaduras en sus frágiles y débiles rodillas.

Abrazó a su padre. Respiraba pero le costaba. No podía aguantar mucho más.

Lloró.

Marta se acercó y cuando vio la escena, se paró en seco y corrió de pronto para abrazar a su hija.

—Idos de aquí, idos...—la voz de Pablo se entrecortaba y tosía polvo amarillento.

Lucía no lo entendió pero Marta, asintió y replegó por un segundo las lágrimas.

—Te quiero…—Marta llena de lágrimas mutiló palabras hacía sus últimos pensamientos.

—Os quiero…—tosió aún más y cerró los ojos.

El soldado intentó hacer algo pero no podía.

—Lo… lo siento…—dijo el soldado que intentaba reanimarle.

Lágrimas. 



https://jomer.files.wordpress.com/2008/10/pablo02.jpgCascadas de ese líquido lacrimal que reflejaba el dolor y la tristeza más profunda.



Todo fue rápido. 



Algo fugaz. 



Como la vida. 

Como la muerte. 

Como la luz. 

Como la oscuridad. 

Como el equilibrio. 

Como el caos.


sábado, 17 de septiembre de 2016

Renovación

¡Hola! ¿Qué tal?



Por fin, después del verano me he puesto en serio y he renovado mi página web personal.

 Después de tanto tiempo y de terminar la carrera, por fin estoy retomando mi pasión:  

Escribir.

Por ello, he renovado la web y poco a poco iré mejorándola pero de momento iré publicando entradas. No me voy a enrollar mucho más, aquí os dejo qué publicaré y mis redes sociales. También podéis echarle un vistazo vosotros mismos.

Qué publicaré en esta nueva y renovada web:

  • Noticias sobre mis publicaciones o proyectos
  • Escritos que me apetezca compartir
  • Reseñas literarias
  • Vlogs
  • Reflexiones personales, políticas o de publicidad/marketing
  • Noticias y recomendaciones musicales


Redes sociales:




¡Nos vemos pronto! ;)