¡Hola! ¿Cómo estáis? Empezamos esta nueva etapa con un artículo para principiantes. Muchos todavía se preguntan...

¿Qué es la redacción SEO?



La redacción SEO es el tipo de redacción que está exclusivamente optimizada para los buscadores y donde los contenidos intentan buscarse una preferencia a la hora de posicionarse y es algo esencial para posicionar un blog o el sitio web de una empresa o negocio.

Los artículos deben estar redactados pensando en los buscadores pero también en los lectores. Hay que redactar el artículo pensando en el comportamiento de búsqueda del usuario ya que es el que lee los artículos el que los comparte más tarde. Hay que tener muy en cuenta el factor de los algoritmos algo muy importante si queremos estar posicionados en los buscadores.

Bien, pues a la hora de plantearse a realizar una redacción de un artículo para Internet hay que pensar en varias cosas:

  • Extensión
  • Título
  • Descripción
  • Contenido
  • Palabras clave
  • Agilidad de lectura

Si tienes todo esto claro, podrás hacer un texto SEO perfecto. ¿Mejor elegir las palabras clave para posicionar bien o enganchar al lector? Lo mejor, y lo ideal, es hacer ambos aspectos ya que esa fusión puede funcionar muchísimo mejor. 

Los contenidos, sin duda, tienen y deben ser relevantes, informativos y que aporten algo nuevo al lector. Es verdad que está todo inventado pero, por favor, nada de copiar y pegar. Si quieres posicionar contenidos de forma óptima y duradera en el tiempo, evita copiar contenidos literales de otros autores.

Siempre es bueno usar las negritas, para destacar lo importante, las cursivas, las etiquetas, las imágenes para adornar el artículo, vídeos y todo aquello destacable que sea necesario para el texto. También puedes poner todo contenidos relevantes y webs para darle más notoriedad al artículo.

Por supuesto, no te olvides de la gramática ni de la ortografía ya que son claves para que un contenido esté lo mejor redactado posible y consigas valoraciones muy buenas de los lectores y usuarios de la web. Muchas veces, los usuarios no siguen en la web porque ven un texto mal redactado.

Cuidado con la extensión del artículo. Esto es depende, como casi todo en la vida, pero un buen texto SEO debe tener mínimo 300 palabras. Si el tema no da más de sí, puede ser ese el mínimo o también puede tener más. Lo normal es que surja de forma natural, sin una extensión medida ni determinada pero un mínimo siempre debe haber.

Otra de las grandes características de un buen artículo SEO es que sea escaneable. Esto quiere decir que el lector pueda saber de qué va sin leer el artículo entero. Que impacte, es la clave.

Y, por supuesto, no abusar de la palabra clave es algo muy importante ya que se posiciona todo mejor en los buscadores. Las variaciones de la palabra clave objetiva es mejor que repetir la misma varias veces a lo largo del texto.

Consejos finales:

Artículo bien redactado, sin faltas de ortografía ni de gramática, directos, interesantes, concisos, novedosos, que gusten y con mucho cariño.

Si necesitas un texto o un artículo SEO, no dudes en contactarme.

El Talismán de Theodever
Alejandro Campoy Galera

Registrado con Safe Creative ©



Durante los días célebres de Saamberud, antes del gran Diluvio, cuando Theodever era la mayor ciudad del mundo conocido… el sacerdote supremo decidió forjar el arma más poderosa para retar al vigoroso Dragón Morado.

El sacerdote supremo llamado Ucar se había convertido con el tiempo y con la religión en un ser ambicioso, tirano y malvado. Sus aposentos estaban repletos de tesoros y de joyas que no usaba y el paso del tiempo no ayudaba nada a su creciente locura.

Deseaba algo que no tenía y que ansiaba con todas sus fuerzas: El hijo del Dragón Morado. La criatura era lo más puro y lo más hermoso de todo el Universo. El sacerdote había rogado al Dragón Morado si podía criarlo y enseñarlo, pero el Dragón Morado se había negado en rotundo. Le reprochó insolencia y le pidió con respeto que se mantuviese alejado de los seres inmortales.

Ucar, enfadado, acudió al bosque Siggorma donde habitaba en su interior un poderoso brujo de nombre Beothokae y le pidió enseñanzas ancestrales.

Beothokae le informó a Ucar que existía un poderoso oro fundido en el volcán Kelegrund pero que era una zona muy inaccesible por el calor que desprendía dicho volcán. Le informó, no obstante, que era la sustancia más poderosa de Saamberud y que muchos hombres y mujeres habían intentado acceder a ella con catastrófico resultado. El brujo le explicó que, si conseguía extraer el oro, necesitaría volverlo a fundir utilizando la magia.

El brujo también le explicó, con mucha calma, el procedimiento para realizar un medallón mágico: El Talismán de Theodever.

Sin más dilación, Ucar ordenó a su ejército al completo dirigirse hacia el norte de Theodever donde se situaba el gran volcán Kelegrund y organizó un gran concurso donde los participantes intentaría recoger el mágico oro del volcán sin morir.

Muchísimos hombres y mujeres murieron, pero, finalmente, una mujer, la guerrera Ceofreya, pudo extraer la suficiente cantidad de oro que había pedido el brujo gracias a su inteligencia.

El sacerdote llevó rápidamente el oro a Beothokae y lo fundió con la poderosa magia que él poseía. Ucar se llevó el oro fundido a su castillo y allí mandó a llamar al mejor herrero de Saamberud, Yael. Le ordenó que hiciese el medallón con las indicaciones del brujo Beothokae.

Veinte días y veinte noches fue lo que tardó el herrero forjando el medallón y manejando aquel oro tan especial. Finalmente, y antes de marchar a derrotar al Dragón Morado, Ucar tuvo que hacerse una herida en el brazo izquierdo y depositar su sangre en el talismán.

Los gritos de dolor se escucharon hasta en el bosque Siggorma donde habitaba Beothokae, el brujo, sabiendo así que Ucar había cumplido todo con creces. De la sangre de Ucar surgió una nube de vapor amarillo potente y poco a poco fue volviéndose invisible porque ese color se concentró en el medallón. 

Así, con la terrible y mágica arma dispuesta para ser usada, Ucar viajó hasta las llanuras de Theodever, al punto más alto, y le lanzó el último aviso al Dragón Morado: 

O le entregaba a su hijo o moriría.

El Dragón Morado, muy enfadado, volvió a negarse a entregar al Dragón Blanco, a su hijo y se enfrentó al sacerdote supremo. Ucar, sabiendo que el Dragón Morado no cedería, trajo consigo a Beothokae, al brujo del bosque Siggorma y a todo su ejército al completo. El Dragón Morado desconocía la existencia del talismán mágico que el sacerdote había moldeado.

­—Retira a tu ejército, Ucar. Si no lo haces, destrozaré la ciudad. Este conflicto nos concierne a ti y a mí.—el eco de su voz se escuchó en toda la ciudad.

Ucar rio. Miró al brujo y éste asintió leyéndole la mente al instante. Beothokae lanzó un hechizo potente al Dragón Morado para conseguir paralizarlo. El dragón luchó con valentía contra la magia del brujo. En ese tiempo, Ucar aprovechó para usar el medallón. Lo apuntó hacia el Dragón Morado y dirigió el poder de aquel talismán hacia la criatura. Un poderoso rayo oscuro dio de lleno al dragón y éste rugió de rabia y dolor. Sus gritos se oyeron más allá de la ciudad de Theodover. El sortilegio que mantenía paralizado parcialmente al Dragón Morado se rompió y desplegó sus gigantescas alas.

—Maldigo a Theodover, maldigo a Saamberud… maldigo a todo vuestro pueblo. —gritó muy fuerte mientras se retorcía de dolor. Empezó a desangrarse, y allí donde cayó su sangre empezó a llover con mucha fuerza. 

Las aguas comenzaron a subir con mucha celeridad y Ucar, su ejército y el brujo tuvieron que huir rápidamente de allí. Se resguardaron de la lluvia y mandó a Ceofreya a buscar al Dragón Blanco para capturarlo, pero la lluvia era cada vez más intensa. 

Tal fue la lluvia, que pronto todo el ejército acabó muriendo ahogado. Incluida Ceofreya, que no consiguió hallar al hijo del Dragón Morado.

Ucar y Beothokae se enfrentaron con dureza. Se habían escondido en una llanura cerca del volcán. Ucar le echó en cara que, después de todos los esfuerzos, no consiguiera sus objetivos. Beothokae, con toda su magia, le arrebató el medallón y lo usó contra el sacerdote supremo. 

Éste cayó rápidamente y se lo llevó el agua que empezaba a inundar por completo el continente de Saamberud. El brujo, sabiendo su destino, se aferró muy fuertemente al talismán, cerró los ojos y cayó ahogándose también…

Cuando la lluvia por fin cesó, todo era agua excepto dos islas que quedaron a flote con un bosque cada una. El Dragón Blanco sobrevolaba esas islas eternamente llorando la muerte de su padre...

Se cuenta, que bajo las aguas de Saamberud, se encuentra un talismán que puede retar a los seres inmortales…

Alejandro Campoy Galera